TIPOS DE PIEL. ¿SABES CUÁL ES EL TUYO?

Recientemente, en una mini guía gratuita (¿aún no la has conseguido? click aquí), os explicamos de forma genérica cómo cuidar y limpiar vuestro rostro desde casa. En este post queremos profundizar en ese tema. 

Cada piel es un mundo y es importante conocer nuestra piel para poder usar los mejores productos en ella sin maltratarla.  No tenemos el mismo tipo de piel en todo el cuerpo, ni siquiera en todo el rostro. Es posible, entre miles, es que tengamos la piel seca, los parpados grasos y los labios deshidratados, por eso, a cada zona le daremos un tratamiento específico y seguiremos diferentes pautas para cuidarla.

¿Qué tipos de pieles existen?

 

Hay cuatro tipos básicos de piel: normal, seca, grasa y mixta. No obstante, el estado de nuestra piel puede variar según los diversos factores internos y externos a los que nos exponemos.

Como he dicho anteriormente, hablamos de la piel del rostro, excluyendo labios y párpados, ya que la piel ahí puede ser diferente.

Otros factores a tener en cuenta cuando queremos identificar nuestro tipo de piel es la hidratación o sensibilidad. Estos factores pueden ser momentáneos, es decir, muchas veces están influenciados por el ritmo de vida, las rutinas de limpieza, la aplicación de cosméticos agresivos, ingesta de determinados medicamentos, estrés… o simplemente tu piel es así desde siempre.

Entonces, ¿es posible tener una piel grasa deshidratada o una piel seca hidratada? Sí, tu piel puede ser grasa y estar deshidratada, ya que la grasa no garantiza que haya agua en la piel y al contrario, tu piel puede estar seca e hidratada. 

Es importantísimo saber nuestro tipo de piel y tener en cuenta la hidratación de ésta para saber qué productos pueden ayudar a aumentar el nivel de agua que necesita y así lograr una piel sana con brillo y elasticidad.

¿Cómo identificar tu tipo de piel?

PIEL NORMAL: 

Se le llama piel normal a una piel en buen equilibrio. Es aquella que está bien equilibrada, no es ni grasa ni seca y por supuesto está bien hidratada. 

La piel normal se caracteriza por poros finos e imperceptibles, buena circulación sanguínea, textura aterciopelada, suave, lisa y no es propensa a la sensibilidad.

PIEL SECA:

Es un tipo de piel que produce menos sebo que la piel normal. Como consecuencia de la falta de sebo, la piel seca carece de los lípidos que necesita para retener humedad y formar un escudo protector frente a influencias externas. Tiene un aspecto apagado y suele notarse tirante y áspera.

Todos los tipos de piel se secan más a medida que envejecen.

No confundir nunca con una piel deshidratada, ya que la piel seca puede estar bien hidratada, no son factores unidos. Pero es muy importante vigilar siempre la hidratación en este tipo de pieles ya que si se deshidratan será peor.

Si la sequedad no es tratada, la piel puede presentar una descamación leve, aspecto áspero o la aparición de manchas y posible picor.Es también más sensible a la irritación, el enrojecimiento y el riesgo de infección.

PIEL GRASA:

Es aquella que tiene una elevada producción de sebo. Esta producción excesiva se denomina "seborrea". Una característica de este tipo de piel, además de los brillos, son los poros. Estos son muy perceptibles, ya que suelen ser más grandes de lo normal.

La piel grasa es propensa a comedones, los famosos puntos negros, y a formas diversas de acné.

En este tipo de piel es importante controlar la producción de sebo realizando limpiezas y exfoliaciones pero tened cuidado con el efecto rebote. Siempre consultar con un profesional.

PIEL MIXTA:

Esta piel comparte características de las dos anteriores. Es bastante común. Nuestro ritmo de vida afecta mucho a nuestra piel y esta sufre cambios sobretodo en ciertas zonas como la famosa “zona t”.

Si después de todo esto aún tienes dudas y te cuesta identificar tu tipo de piel no te preocupes, es lo más normal, ya que cada piel es un mundo y no hay ninguna idéntica a otra. Lo más sensato es acudir a un profesional para que te realice un estudio y poder elegir los mejores productos.